viernes, 10 de julio de 2026

El primer vino fue una historia de amor

 

Dionisio y Ampelos

El primer vino fue un amor entre dos personas

En mi acercamiento a la cultura del vino, hace tiempo que leí una hermosa leyenda de la mitología griega, que me fascinó y que hoy quiero compartir con vosotr@s. Y es que...cuenta la tradición que el origen del vino, y especialmente del vino tinto, nace de una historia de amor entre dos hombres.

Nacimiento de Dinisio  ( Foto de Los mitos del toro)

Dionisio es el Dios griego del vino,( Baco es romano),  que nació del muslo de Zeus, que es el rey de los dioses olímpicos y la deidad suprema en la mitología griega. Pues Dionisio se enamoró de un joven llamado Ampelos. Ambos se amaban profundamente y compartían su tiempo entre la naturaleza, la alegría y la celebración de la vida. Pero la tragedia llegó cuando un toro salvaje acabó con la vida de Ampelos.

Para Dionisio, el tiempo se paró y el  mundo se detuvo. Su alma y su corazón quedaron rotos en mil pedazos.  Lloró desconsoladamente, incapaz de encontrar alivio para un dolor tan inmenso. Los dioses, conmovidos por su sufrimiento, decidieron transformar el cuerpo del joven en la primera vid.

Dionisio, de Caravaggio

De aquella cepa brotaron racimos de uvas tintas y, de sus frutos, salió el primer vino tinto. No es casualidad que Ampelos signifique precisamente «vid» en griego. De esa misma raíz procede la palabra ampelografía, la ciencia que estudia e identifica las variedades de la vid.

Solemos escuchar que el vino no nace, se hace; o que el vino nace de la tierra...Sin embargo, esta hermosa leyenda nos invita a pensar que el vino también nace de las historias que los pueblos han contado durante siglos para explicar el mundo o de las leyendas.  En este caso, nace del amor entre dos hombres, de su tragedia, del desconsuelo y del duelo de Dionisio  y siempre, de la memoria.

Quizá por eso cada copa de vino guarda algo más que uvas y tiempo: también conserva los relatos, las emociones y los mitos que han acompañado a la humanidad desde la Antigüedad. Y entre ellos se encuentra esta historia, una de las muchas que nos recuerdan que el amor entre personas del mismo sexo también forma parte de nuestra historia y que ha existido siempre. 

Hoy levanto mi copa y brindo por todos los Dionisio y Ampelos; por su amor libre, por su duelo y su memoria, que ni siquiera la muerte pudo borrar . ¡ SALUD y AMOR, brindando por ellos y por nosotr@s a través del tiempo!.

OTRAS LECTURAS Dionisio, Ampelos y el origen del vino

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