sábado, 11 de julio de 2026

El placer de volver a Bodegas Piedras Blancas, en el corazón de la Alpujarra-Contraviesa

Vino blanco ecologico y vegano 
                                                    
Volver a Bodegas Piedras Blancas: vinos de altura con alma granadina

Volvemos a visitar Bodegas Piedras Blancas, en Torvizcón, situada en pleno corazón de la Alpujarra-Contraviesa granadina y perteneciente a la DO de Granada, con una viticultura de alta montaña, tradicionl y ecológica. 

Cortijo Bodegas Piedras Blancas, Torvizcón

La bodega, fundada en 1969, recibe su nombre del Cortijo Piedras Blancas, donde se encuentra ubicada, a más de 1.200 metros de altitud, en un enclave privilegiado entre Sierra Nevada y el mar Mediterráneo, por esos sus viñedos son espectaculares. 

 

Dicen que una persona siempre vuelve allí donde fue feliz. Algo parecido me sucede con la Alpujarra-Contraviesa y con sus pueblos, sus fiestas y tradiciones, sus gentes, historias y cascarrillos,  sus paisajes y sus bodegas. Siempre es un placer regresar, reencontrarme con esos lugares que forman parte de mis recuerdos y descubrir cómo el paso del tiempo a veces, parece deternerse en algunos aspectos y en otros, avanza a muy buen ritmo. También es una oportunidad para volver a disfrutar de su gastronomía, de sus viñedos y de sus vinos, pero, sobre todo, para reencontrarme con las personas que mantienen viva esta tierra. 

 

Para llegar hasta la bodega si se sube desde la costa por Albuñol y Albondón, tras cultimar este pueblo, nos dirigimos por la carretera que va hacia Cádiar pero no llegamos, a la altura de  la Venta del Mediodía, nos dirigimos por la carretera segundaria que va al Haza del Lino. Y si no, ponemos el GPS y seguro llegamos . 

Es una vía serpenteante que regala unas vistas espectaculares dentro de la propia Sierra de la Contraviesa; Sierra Nevada nos acompaña l norte y a la vez, el mar Mediterráneo al sur. En un punto del recorrido, un desvío conduce hasta el cortijo donde se encuentra la bodega, rodeada de escarpados y bellísimos viñedos de altura. El paisaje invita a detenerse antes incluso de comenzar la visita. Eso fue precisamente lo primero que hicimos: bajar del coche, conocer a Eduardo, el enólogo de la bodega y pisar la tierra firme para subir hasta el viñedo y contemplarlo de cerca, acariciar sus viñas, ver los salcillos y algunas flores ya van dando paso a los racimos de uvas que se muestran  timidamente,  respirando el silencio, la libertad  y la inmensidad de este rincón privilegiado a unos 1200 m de altitud. 




Donde el vino y la amistad siempre esperan

Insisto que todos tenemos lugares a los que emociona profundamente regresar una y otra vez, y Bodegas Piedras Blancas es uno de ellos. Se trata de una bodega familiar, profundamente arraigada a la tradición vitivinícola de montaña, en  la Contraviesa, donde el trabajo de varias generaciones ha sabido conservar la esencia del pasado sin renunciar a la innovación. Cada visita permite comprobar los avances y los logros alcanzados, pero también confirmar que sigue intacto aquello que la hace especial: la esencia y naturalidad de los vinos, el esplendor de sus viñedos, la sencillez y cercanía de quienes la forman, la pasión con la que elaboran sus vinos y la hospitalidad con la que reciben a quienes llegan hasta este rincón de la Contraviesa. Muy agradecida siempre. 


Regresar a Piedras Blancas insisto,  es mucho más que visitar una bodega. Es volver a un lugar donde el aprendizaje, las experiencias entre viñas, las elaboraciones, las catas y las conversaciones sobre el vino, siempre forman parte de cada visita. 


Fue Paco Manzano, presidente de la Asociación Naturista río Monachil, una interesante asociación que apuesta por la naturaleza, los pueblos y el desarrollo rural. Fue Francisco Manzano quien me propuso volver a visitar la bodega. Bastó una llamada para que mi amigo Alejandro Romera, propietario de Bodegas Piedras Blancas, me respondiera con un ilusionado «¡por supuesto, aquí os esperamos!». Alejandro avisó a Eduardo Tur, enólogo de la bodega, que nos esperó  puntualmente.

Desde el primer momento nos hizo sentir como en casa. Respondió con paciencia y cercanía a todas mis preguntas y me acompañó durante el tiempo que quise recorrer los viñedos. Caminamos entre las cepas hablando de viticultura, del estado de la viña, de los trabajos que se realizan durante el año y de los retos de cultivar la vid en estas laderas de montaña. Sinceramente,  necesitaba volver a sentir ese contacto con el viñedo, tocar la tierra, acariciar las hojas y observar de cerca, unas viñas que siempre consiguen emocionarme.

Entre viñas, reencuentros y vino

Durante  del paseo se incorporó Paco y al ratito, nos reunimos con nuestros amigos Juan y Belen, para recorrer las instalaciones de la bodega. Eduardo nos fue mostrando las mejoras y los cambios realizados desde nuestra última visita, explicándonos cómo evolucionaban las distintas elaboraciones y los proyectos de futuro. Yo, buscaba siempre un momento para hacer la mejor foto e inmortalizar estos momentos que estabamos viviendo.  

La floración va dejando paso a las bayas

Las cubas de metal, la zona de crianza, la visita a las cubas viejas.. en cada rincón nos ibamos parando, haciendo alguna foto y hablando sobre el lugar. 

La visita terminó, como no podía ser de otra manera, con una cata de algunos de sus vinos. Brindamos por la salud, por la amistad y por los reencuentros mientras Eduardo nos guiaba con sus explicaciones, compartiendo los detalles de cada vino y entre todos, comentamos  nuestras impresiones durante la cata. Antes de despedirnos, no pudimos resistir la tentación de llevarnos algunas botellas a casa para seguir disfrutando de la Contraviesa.

 

Despedirnos con la promesa de volver  

Y llegó el momento de decir adiós. Como siempre, le digo hasta luego a una de las joyas de la bodega: la antigua prensa de vino colocada en el rellano de la entrada del cortijo,  probablemente la más bonita y una de las más antiguas de la Contraviesa. A mí me tiene completamente enamorada. Ella permanece allí, cual faro o vigía, parece dar la bienvenida a quienes llegan y despedir a quienes se marchan, guardando la memoria de tantas vendimias y tantas historias. Nos fuimos con la promesa de seguir en contacto con Eduardo y de volver muy pronto.

Salud, por la amistad, la bodega y el vino 

                                         

Quiero felicitar y agradecer siempr a Alejandro Romera y a toda la familia que forma Bodegas Piedras Blancas por su hospitalidad y por el magnífico trabajo que realizan. No solo por la calidad de sus vinos, sino también por su filosofía de respeto hacia el viñedo y por la forma de entender la viticultura y el buen hacer en la elaboración del vino. Ha sido una satisfacción comprobar la evolución de la bodega, los avances conseguidos y la ilusión con la que siguen afrontando el futuro. Estoy convencida de que seguirán creciendo, porque cuentan con un extraordinario patrimonio vitícola y con un gran equipo humano, al que Eduardo Tur aporta su profesionalidad, su  conocimiento y su pasión por el vino.

¡Salud y amor!







viernes, 10 de julio de 2026

El primer vino fue una historia de amor

 

Dionisio y Ampelos

El primer vino fue un amor entre dos personas

En mi acercamiento a la cultura del vino, hace tiempo que leí una hermosa leyenda de la mitología griega, que me fascinó y que hoy quiero compartir con vosotr@s. Y es que...cuenta la tradición que el origen del vino, y especialmente del vino tinto, nace de una historia de amor entre dos hombres.

Nacimiento de Dinisio  ( Foto de Los mitos del toro)

Dionisio es el Dios griego del vino,( Baco es romano),  que nació del muslo de Zeus, que es el rey de los dioses olímpicos y la deidad suprema en la mitología griega. Pues Dionisio se enamoró de un joven llamado Ampelos. Ambos se amaban profundamente y compartían su tiempo entre la naturaleza, la alegría y la celebración de la vida. Pero la tragedia llegó cuando un toro salvaje acabó con la vida de Ampelos.

Para Dionisio, el tiempo se paró y el  mundo se detuvo. Su alma y su corazón quedaron rotos en mil pedazos.  Lloró desconsoladamente, incapaz de encontrar alivio para un dolor tan inmenso. Los dioses, conmovidos por su sufrimiento, decidieron transformar el cuerpo del joven en la primera vid.

Dionisio, de Caravaggio

De aquella cepa brotaron racimos de uvas tintas y, de sus frutos, salió el primer vino tinto. No es casualidad que Ampelos signifique precisamente «vid» en griego. De esa misma raíz procede la palabra ampelografía, la ciencia que estudia e identifica las variedades de la vid.

Solemos escuchar que el vino no nace, se hace; o que el vino nace de la tierra...Sin embargo, esta hermosa leyenda nos invita a pensar que el vino también nace de las historias que los pueblos han contado durante siglos para explicar el mundo o de las leyendas.  En este caso, nace del amor entre dos hombres, de su tragedia, del desconsuelo y del duelo de Dionisio  y siempre, de la memoria.

Quizá por eso cada copa de vino guarda algo más que uvas y tiempo: también conserva los relatos, las emociones y los mitos que han acompañado a la humanidad desde la Antigüedad. Y entre ellos se encuentra esta historia, una de las muchas que nos recuerdan que el amor entre personas del mismo sexo también forma parte de nuestra historia y que ha existido siempre. 

Hoy levanto mi copa y brindo por todos los Dionisio y Ampelos; por su amor libre, por su duelo y su memoria, que ni siquiera la muerte pudo borrar . ¡ SALUD y AMOR, brindando por ellos y por nosotr@s a través del tiempo!.

OTRAS LECTURAS Dionisio, Ampelos y el origen del vino

miércoles, 8 de julio de 2026

La crianza sobre lias, mucho más que las madres del vino.

Crianza sobre lias, foto bodegas ENATE 

¿ Qué son las lías o madres del vino y la crianza sobre ellas ?

Las lías son lo que tradicionalmente siempre se ha conocido como "las madres del vino". Tras la fermentación y trasiego, permanecen en el fondo del depósito pequeñas partículas naturales, formadas principalmente por levaduras que han terminado su función durante la fermentación y otros restos muy finos procedentes de la uva; también contienen bacterias lácteas, ácidos grasos y polifenoles. Esas particulas tienden a formar como filamentos y a la larga como una masa que son las lias que se usa para el proceso de la crianza sobre lias. Cuando se mueven para integrarlas con el vino, suele formarse una neblina. Y es el enolog@, viticultor o quien elabore el vino, quien decide mantenerlas o no, dependiendo del tipo de vino que quiera hacer o de la necesidad del vino. 

Pretendiendo hablar del vino con sencillez, diré que en  muchas catas nos encontramos con vinos cuya ficha técnica indica que han tenido una crianza sobre lías. Sin embargo, cuando pregunto qué son exactamente las lías, descubro que muchas personas no lo saben. Por eso, además de las indicaciones o las notas de cata, me parece importante explicar este concepto, ya que nos ayuda a comprender mejor el vino que tenemos en la copa.

En algunos vinos, el enólog@ o el viticultor/a decide mantener el vino en contacto con estas lías durante un tiempo. Dependiendo del estilo de vino que quiera elaborar, podrá removerlas periódicamente —una técnica conocida como bâtonnage— removerlo; o remontados si la crianza se está haciendo en tanques de acero inoxidable  o dejarlas reposar. Algunos vinos permanecen sobre lías durante unos pocos meses y otros durante periodos más prolongados. No existe exactamente una única forma de hacerlo: cada elaboración busca un resultado diferente. 

Imagen de levaduras en el vino. Foto Bodega Pazo de Rubianes

Podemos imaginar las lías como un complemento natural del propio vino. Las lias absorben el oxigeno porque recordemos que son restos de levaduras, bacterias, polifenoles y ácidos grasos. Durante ese tiempo de contacto, van cediendo compuestos que enriquecen su personalidad. El vino gana volumen y cuerpo, se vuelve más elegante, con una textura más envolvente y cremosa, y adquiere una mayor complejidad aromática y gustativa.

También es habitual percibir una acidez mejor integrada y más redondeada, un final de boca más largo y persistente y la aparición de aromas que recuerdan a la masa de pan, la bollería fina, el brioche o incluso los frutos secos, dependiendo del vino y del tiempo de crianza. En boca, la sensación suele ser más sedosa y cremosa, mas untosidad y densidad por los acidos grasos y mejoran en  equilibrio y armonía.

¿Se puede reconocer un vino con crianza sobre lías? Con práctica, sí. La mejor forma de aprender a percibir estas caracterisitcas que antes he comentado, igual con la ayuda del productor, el enólog@ o quien ha elaborado el vino, también puede ayudar el  leer las notas de cata y, sobre todo, catar comparando vinos con y sin crianza sobre lías. Poco a poco, el paladar se va educando y comienza a identificar esas diferencias de textura, aromas y persistencia que hacen tan especial a este tipo de elaboración. A mi personalmente, aún me cuesta si no estoy atenta o si no sé que una bodega en cuestión, hace vinos sobre lias o si no lo pone en la etiqueta del vino. 

Y recordar que yo creo que que cuanto más conocemos sobre un vino o sobre los vinos en general, más nos ayuda a descubrir su lenguaje, lo que nos dice y a  disfrutarlo aún más.  ¡ Salud y Amor !

Les dejo el enlace de Pazo de Rubianes que ahí lo explica todo muy bien, que es de donde he tomado las imagenes. 

martes, 7 de julio de 2026

La Copa de Pitágoras: cuando el vino enseña los límites de la vida

Copa de Pitagoras, foto sacada de internet

Ayer por la tarde conversaba con mi hija Paula,  sobre la importancia de saber poner límites y reconocer hasta dónde conviene llegar en las decisiones, en la vida. Entonces recordé la Copa de Pitágoras, la justicia y la correción desde el interior que a veces ocurre  y me pareció una metáfora perfecta.

Anoto que se le atribuye al filósofo griego Pitágoras y representa una enseñanza sobre la moderación, el equilibrio y la justicia.

Sería una copa de arcilla como cualquier otra, probablemente decorada con motivos propios de la época o con escenas relacionadas con la cultura del vino. O una copa trasnparente como la de la imagen para entender el funcionamiento. Viene a ser el mismo sistema que los romanos tenían para conducir el agua por los acueductos y acequias. A simple vista no tiene nada de especial, pero esconde un ingenioso secreto.

En su interior hay un sifón oculto. Puedes llenarla de vino con total normalidad, pero solo hasta un determinado nivel. Mientras no sobrepases ese límite, podrás beber sin ningún problema. Sin embargo, si la llenas un poco más, superando la marca, el sifón entra en funcionamiento y la copa comienza a vaciarse por completo. El vino se derrama y quien pretendía servirse más de la cuenta acaba quedándose sin nada.

Imagino tener en la mano, un  objeto de una gran belleza y una sencillez extraordinaria, que encierra una profunda enseñanza del pensamiento griego: cuando se rompe el equilibrio y se pierde la medida, el exceso termina volviéndose contra uno mismo. Querer más de lo necesario no siempre significa obtener más; a veces significa perderlo todo y quedarse con la nada. 

Le expliqué a mi hija,  que esa copa nos enseña que la mesura no solo es importante al beber, sino también en nuestras acciones, en nuestras decisiones, en el trabajo, en las relaciones o en nuestras ambiciones. Cuando perdemos la moderación o la prudencia, muchas veces la corrección no llega desde fuera: surge de las propias consecuencias de nuestros actos.

 

La copa no necesita que nadie castigue al que se excede. Es el propio mecanismo de la copa el que actúa. Al llenarla más de la cuenta, ella misma te deja sin nada que beber.

Quizá esa sea la mayor lección de la Copa de Pitágoras: los límites no están para impedirnos disfrutar, sino para preservar el equilibrio. Porque, en muchas ocasiones, cuando lo queremos todo, acabamos perdiéndolo todo. Es lo justo, saber tener la medida correcta, es la moderación y el saber beber. 

Creo que en la charla con mi hija, conseguí que mi hija llegara a la conclusión que la corrección viene desde el interior. Es una forma muy poética, sutil y elegante de explicar que muchas consecuencias de la vida no son castigos impuestos por alguien, sino el resultado natural de haber sobrepasado ciertos límites. Esa es precisamente la genialidad de la Copa de Pitágoras como metáfora.

* Imagenes extraidas de internet y de la página de Amazon 

sábado, 4 de julio de 2026

El Aula de Pensamiento de Motril celebra la primera velada de Vinos y Versos en el Patio de los Ingenios con el vino Xate-o de Bodegas Calvente.

 

Refugio de Vinos y Versos

Ayer tarde, disfrutamos de la primera velada de este mes de julio organizada por el Aula de Pensamiento F. J. B. de Motril, celebrada en el Patio de los Ingenios, una histórica casa señorial situada en la calle S. Francisco, 10 en  pleno corazón de Motril que albergó la antigua Escuela de Artes y Oficios. 

Vinos y versos es, sin duda, uno de los mejores maridajes que la cultura puede ofrecer. En esta primera cita, Juan García y Víctor Abel Jiménez nos regalaron una magnífica selección de poemas que hicieron de la tarde una experiencia muy especial.


Como entidad colaboradora, Bodegas Mar, empresa motrileña, participó facilitando los vinos de Bodegas Calvente. Mi agradecimiento y felicitación a Gerardo, de Bodegas Mar, por la selección del vino y por apostar por los vinos de Granada.  En esta ocasión disfrutamos de Xate-o, de Horacio Calvente, una bodega artesanal de la Costa Tropical granadina, ubicada en el Valle de Jete. Desde 1997 elabora vinos con una cuidada viticultura de montaña y tienen como objetivo principal lograr unos vinos únicos y con personalidad. Esta bodega pertenece a la  Denominación de Origen Granada, siendo Horacio Calvente su viepresidente. 

En el patio, unas pequeñas mesas blancas, perfectamente dispuestas, aguardaban a los asistentes. Sobre cada una de ellas, las botellas y sus copas  invitaban a disfrutar de una agradable velada.

Poco a poco fueron llegando familias, parejas y grupos de amigos, que se acomodaban en las mesas con naturalidad, en un ambiente relajado y distendido. Todo transmitía una sensación de serenidad y hospitalidad que hacía presagiar una noche muy especial.


Gerardo inauguró el acto, me presentó y me cedió la palabra. Comencé mi intervención agradeciendo la invitación, la asistencia del público, felicitando a la organización por el inicio de esta actividad cultural y por la elección de los vinos. 

A continuación, presenté la Bodega Calvente, como he dicho, perteneciente a la D.O Granada. La bodega está situada en Jete, en la Costa Tropical, con viñedos ubicados entre los 1.000 y los 1.225 metros de altitud. Expliqué que se trata de una bodega dedicada a la elaboración de vinos de excelente calidad y de gama alta, que desde 1997 mantiene la esencia artesanal en todas las fases del cultivo, la producción y la elaboración, apostando por una viticultura de montaña que combina tradición, cuidado del viñedo y respeto por el entorno, tanto en viña como en bodega. 

Debido a la orografía del terreno, los viñedos se encuentran plantados en pronunciadas pendientes, característica que define el carácter de esta viticultura de montaña. La bodega cuenta con viñedos de distintas edades, desde plantaciones más jóvenes hasta cepas centenarias en cabeza o vaso y que alcanzan los 120 años de antigüedad, constituyendo un auténtico patrimonio vitícola y una verdadera joya enológica


El vino blanco seco XATE-O de Bodegas Calvente está elaborado con dos variedades de uva como son:  la Moscatel de Alejandría uva más antiguas del mundo y se cultiva ampliamente en zonas de clima cálido, esta bodega tiene viñedos muy antiguos y gran cantidad de esta variedad. Y la Chardonnay que es la reina de las blancas,una de las  más cultivadas y prestigiosas del mundo por su gran capacidad de adaptación, ya que son uvas con estrutura, untuosas y que hace a modo de lienzo para expresar junto con la anterior su gran gama aromatica. Un vino con una excelente presentación y con 12,5% vol propio para un vino blanco seco ( contiene poca azúcar natural de la uva porque la mayor parte la ha transformado en alcohol duante la fermentación. 


Xate- o es un vino jovem, fresco, afrutado,con compleja gama aromatico, elegante, agradecido. Veamos que nos dice este vino. 

-VISUAL: observo un color amarillo pajizo y verdoso, anacarado, ahora se llevan mucho los diseños de vinos claro, con estas tonalidades. Con respecto al matiz, nos muestra el ribete verdoso, mostrando que es un vino joven, vivo y fresco, ese matiz verde amarillento lo da la Chardonnay y el blanco amarillento lo da la Moscatel de Alejandría; en intensidad miramos la capa del vino y se observa media-alta; con respecto a la  limpieza y el brillo, se muestra brillante y claro, asi me  habla de un buen trato en bodega, trasiegos, limpieza y una cuidada filtración.

- OLFATIVA: a copa parada se perciben los aromas volatiles como fruta, campo, uva...les voy indicando a los asistentes y observo mucha atención en cada uno de ell@s. Les indico que muevan su copa para buscar los aromas más densos y metan la nariz para respirar unos 3.4 segundos de forma tranquila y relajada, para ver lo que a cada uno le sugiere o recuerda esos aromas. Espero un momento e indico que busquen aromas como manzana verde, pera, alguna fruta como melocotón, incluso naranja o piña, por los aromas citricos y frescos; buscamos aromas a campo mediterraneo a flores como el jazmín y el azahar que en un inicio es fresco y maravilloso y después te deja un toque goloso a miel. Desde la tarima observo las miradas de l@s asistentes, la busqueda de esos aromas, el respeto y atención que están prestando y sobre todo,  la satisfacción conforme van  encontrando esos aromas. 

- GUSTATIVA: les indico que en el paso por boca, en ese primer sorbo tan deseado ya, lo extiendan por toda la boca y lo retengan un momentito ahí antes de tragarlo. Si es posible y pudieran meter un poco de aire en la boca para percibirlo retronasal. El Xate-o se muestra franco, es decir, lo que veniamos percibiendo de vista y sobre todo el olfato se comprueba en boca; es vivo, joven, fresco, agradecido y directo. Ahora si perciben con claridad esos citricos de los que les hablo, ese toque tropical que puede recordarnos al frescor y la acidez de la piña. El vino nos habla de que es equilibrado o mejor dicho armonizado porque no despunta un pico de salinidad o de alcohol sino que se muestra redondo y muy agradable. El retrogusto permanece a pesar del paso del tiempo y de estar hablando e invita ya, a seguir tomando. Cuando pasa esto, es signo de seguridad de que el vino nos ha gustado. 

Y como vamos a seguir bebiendo, hablemos de con qué MARIDARIA este vino; personalmente y como les dije los primeros sorbos lo haría disfrutando solo del vino; luego ya, Xateando con amigos,  hablando, tapeando y empezando a comer, lo haría con ensaladas, con pastas, arroces y porsupuesto gambas blancas y quisquilla de Motril; como estamos en la costa y somos mareng@s ( les dije), lo maridaria tanto con pescados blancos como azules ( caballa, boqueron, bonito..) ya que estamos muy acostubrados al contenido en grasa de ambas categorias de pescados. 

Concluí mi intervención, agradeciendo la atención prestada, esperando que les haya servido de ayuda para disfrutar aún más del vino, felicitando a la Bodega Calvente por tan excelente producto y siempre brindando por esta actividad, antes de dar dando paso a los poetas. 

Desde el Aula de Pensamiento Francisco Javier de Burgos —institución dedicada a la difusión de la cultura y foro de debate libre y abierto desde 2005— me propusieron colaborar presentando y explicando los vinos y, por supuesto, acepté encantada. No solo por la importancia del acto cultural, sino porque quienes me conocéis sabéis que siempre apuesto por los vinos de Granada. El magisterio es mi vocación y la cultura del vino mi pasión.

Fue una velada maravillosa. Me ha acompañado mi hija Paula y su novio Bernardo. La presentación de los vinos, las indicaiones de cata y el posterior recital poético ha gustado mucho a  tod@s los asistentes.

Os recomiendo encarecidamente esta actividad. Aún quedan varios viernes programados y merece mucho la pena disfrutar de este maridaje de poesía, patrimonio y vino en un entorno precioso. Las reservas se pueden hacer llamando al telefono que aparece en la cartelería y Gerardo estará encantado de tomar nota. 


martes, 16 de agosto de 2022

SEGRAL Brewing Cervecería en Almuñécar



¡ Hoy he descubierto un lugar fascinante en mi pueblo!
La verdad es que había oido hablar de él pero no había tenído ocasión de ir a conocerlo hasta el día de hoy.



Lo primero decir que nos ha encantado y volveremos a ver más de cerca todo el proceso de elaboración, a seguir catando y aprendiendo sobre cervezas.
Se trata de una fábrica de cerveza artesanal, situada en el Edif Adalid de la Avda Baracoa, en la zona del P4 de Almuñécar.



Paco y Eli son los dueños y artífices de las cervezas y de este establecimineto. Decir que nos han atendido muy amablemente a pesar de ser una mañana de mucha faena porque estaban elaborando uno de los tipos de cerveza que tienen. Anotar que hay distintos tipos y con estilos diferentes.


SEGRAL significa SE de Sexitana, GRA de Granada y AL de Almuñécar. Y nace para completar la inmejorable oferta gastronómica tradicional de la comarca, revalorizando aún más, si cabe, los exquisitos productos de la gastronomía granadina.



Unas cervezas con una materia prima y elaboración excelentes pero además, cargada de ilusión, de cariño, de profesionalidad y gran esfuerzo, así se obtiene un producto de máxima calidad.
Hemos comprado unas cuantas cervezas para hacer nuestra cata privada en casa.


Mis
felicitaciones
y agradecimiento.