![]() |
| Cata de vinos Fiestas S. Isidro en Albondón, 2026 |
Rosado, clarete y vino costa: tres vinos que se parecen... pero no son lo mismo
Hay una pregunta que me hacen con bastante frecuencia cuando hablamos de vino: ¿un vino rosado, un clarete y un vino costa, son lo mismo? La respuesta es rotundamente no.
Centremonos en los dos primeros : rosado y clarete. Es cierto que, ambos comparten una gama de colores similar y que, en ocasiones, incluso se confunden en la copa. Sin embargo, su origen, su forma de elaboración y su personalidad son diferentes.
| Rosado de Bodegas Piedras Blancas, Torvizcón |
El próximo 17 de julio, durante el encuentro Versos y Vinos, del Aula de Pensamiento FJB de Motril, presentaré un vino rosado y es por ello, por lo que he pensado en escribir sobre las diferencias entres estos tres vinos que parecen tan similares.
![]() |
| Fermentación Rosado Bodegas Piedrs blancas. |
El vino rosado
En el vino rosado las protagonistas son las uvas tintas. Su principal característica es que hace una fermentación en virgen, sin contacto con la piel de la uva. Se elabora igual que un vino blanco.
Cuando el mosto ha adquirido el tono deseado, se separa de las pieles y la fermentación continúa como si se tratara de un vino blanco, normalmente a baja temperatura para preservar toda la intensidad aromática.
El resultado es un vino de color rosa pálido, rosa fresa o incluso salmón, brillante y muy atractivo.
En nariz predominan los aromas de frutas rojas frescas —fresa, frambuesa o cereza—, junto a recuerdos florales y, en algunos casos, notas que evocan la piruleta o las golosinas. En boca es fresco, ligero, muy refrescante y con una agradable acidez.
![]() |
| Momento de la Fermentación Rosado |
El vino clarete
El clarete, por el contrario, tiene una elaboración diferente. Tradicionalmente se obtiene mediante la fermentación conjunta de uvas tintas y blancas, siendo las tintas mayoritarias, aunque las blancas deben representar al menos un porcentaje significativo. Este vino fermenta con la piel de la uva.
Previamente se realiza la maceración donde la piel está en contato con el mosto y coger color pero aún ls levaduras no están transformando los azucares en alcohol ( porque se mantienen a baja temperatura y eso hace que no arranque la fermentación), hasta que no tengan más temperatura. Luego se quita la piel de la uva, se eleva la temperatura y es en ese momento,cuando arranca la fermentación, tras la maceración prefermenttiva.
Enotnces el vino clarete, se elabora al estilo del tinto. Obtenemos el color mediante una maceracion prefermentativa, posteriormente eliminamos los hollejos y arranca la fermentación Por ello, el clarete suele presentar un color más intenso, que puede ir desde un rosa subido hasta tonos cobrizos o anaranjados.
Sus aromas recuerdan más a flores silvestres, matorral mediterráneo, frutas de hueso como el melocotón o la pera y, dependiendo de las variedades empleadas, incluso pueden aparecer ligeros recuerdos especiados.
En boca conserva una buena frescura, pero ofrece mayor cuerpo, complejidad y estructura que un rosado, aunque sin alcanzar la intensidad de un vino tinto.
![]() |
| Tere y Encarni, Jurado de Cata de vinos Albondón 2026 |
Una forma sencilla de entenderlos
Existe una frase que resume muy bien la diferencia entre ambos: El rosado es un tinto elaborado como un blanco. El clarete es un vino elaborado con uvas blancas y tintas, mediante una vinificación más cercana a la de un tinto.
No es una definición académica, pero creo que nos puede ayudar mucho a comprender por qué dos vinos de aspecto parecido pueden ser tan diferentes.
Diferencias de consumo
También existen diferencias culturales en la forma de consumirlos.
El rosado vive actualmente un magnífico momento, hay mucha gente que se está acercando a ellos, tanto consumiendolos como conociendolos. Sus colores pálidos y su frescura lo han convertido en un vino muy apreciado por los consumidores jóvenes y de mediana edad, ideal para el verano.
En cambio, el clarete sigue estando más arraigado al mundo rural y a las elaboraciones tradicionales. Muchas personas mayores lo identifican con el vino que antiguamente se elaboraba en las casas y cortijos para el consumo familiar o para vender en las tabernas del pueblo.
A menudo escuchamos tópicos como que el rosado es "un vino para quien no le gusta el vino" o que el clarete es "un tinto flojo". Ninguna de las dos afirmaciones hace justicia a estos vinos, sencillamente son diferentes y cada uno tiene su caracter y una elaboración diferente.
¿En qué copa los servimos?
El rosado suele servirse en copa de vino, buscando apreciar todos sus aromas y mantener mejor su temperatura para degustarlo bien.
El clarete, especialmente en muchas zonas rurales de Castilla o Andalucía, continúa sirviéndose con frecuencia en el tradicional chatillo o vaso pequeño, una costumbre heredada de las tabernas y bodegas.
El maridaje
El rosado marida magníficamente con:
Sardinas espetadas, mariscos, ensaladas, arroces, pescados fritos o a la parrilla, ensaladas, pastas..
El clarete, gracias a su mayor estructura, acompaña muy bien:
Embutidos, morcillas y chorizos, lomo en horza, carnes a la brasa, chacinas, guisos tradicionales...
Y ahora... el Vino Costa
Quisiera terminar hablando de un vino muy nuestro, muy granadino y sobre todo en la Costa Tropical de Granada. Aún es poco conocido fuera de nuestra tierra , me refiero al Vino Costa.
Aunque muchas personas podrían pensar que es un rosado, en realidad, por su forma de elaboración, se aproxima mucho más al clarete. En breve, realizaré otra entrada en este blog solo para este vino.
Se trata de un vino tradicional, artesanal y me atrevería a decir que ecologico, por el cuidado y buen hacer en viña y en bodega. Se cosecha y elabora en la Sierra de la Contraviesa, dentro de la Alpujarra granadina, a partir de viñedos situados entre los 1.000 y los 1.400 metros de altitud, uno de los viñedos de montaña más singulares de Andalucía.
| Bodega Piedras Blancas, Torvizcon |
Su elaboración mantiene una tradición centenaria. En el lagar se mezclan distintas variedades blancas y tintas procedentes del mismo viñedo: Vigiriega, Tempranillo, Garnacha, Syrah, Jaén blanco... algunas cepas o viñedos están plantados desde antes de la filoxera, sobreviviendo a ella, constituyendo un auténtico patrimonio vitícola, otras variedades fueron injertadas tras la filoxera.
De la mezcla de uvas blancas y tintas, nace el mosto que fermentará posteriormente, dando lugar a un vino con esencia propia.
Históricamente, este vino se bajaba desde La Alpujarra- Contraviesa hasta los pueblos de la Costa Tropical para su venta, llegaban de pueblos como Albondón, Albuñol, Polopos, el paraje del Haza del Lino, Cástaras, Cádiar, Murtas o de parajes o cortijos como Piedras Blancas. En la Costa gustaba mucho y alcanzó tanta fama y aceptación que terminó siendo conocido simplemente como Vino Costa, nombre que ha llegado hasta nuestros días.
Queda explicado y entendemos que el Vino Costa no recibe ese nombre porque se elaborase en la Costa, sino porque tradicionalmente se bajaba desde la Contraviesa y la Alpujarra para venderse en la Costa Tropical ( Almuñécar, Motril,..) donde alcanzó una gran popularidad. Ese matiz enriquece mucho la historia del vino y merece la pena conservarlo.
¿Cómo es el Vino Costa?
Su color suele presentar tonos rosados intensos, cobrizos o ligeramente anaranjados, muy próximos a los claretes tradicionales. En nariz resulta muy afrutado, con recuerdos de fruta madura, flores y monte bajo. En boca sorprende por su equilibrio: es fresco, agradable, con buena acidez, un paso sedoso y un retrogusto persistente que demuestra que juventud no está reñida con personalidad.
Su maridaje es profundamente andaluz: Plato alpujarreño, migas con melón o con naranja, pescados fritos, quesos, carnes a la brasa, morcillas y chorizos, embutidos tradicionales,..
| Brindis y cortijo-bodega Piedras Blancas al fondo. |
El rosado, el clarete y el Vino Costa pueden parecer vinos similares por su color, pero cada uno posee una identidad propia, una historia y una forma de elaboración diferente.
Conocer estas diferencias nos permite apreciar mejor el trabajo de los viticultores y enólogos y, sobre todo, disfrutar cada copa sabiendo qué hay detrás de ella.
Porque el vino no solo se bebe; también se comprende, se comparte y se cuenta. Y pocas tierras tienen tantas historias que contar como la nuestra.


























