
Diógenes el Cínico, hijo de Iseco, banquero, nació en Sinope, ciudad de Paflagonia, a principios de la Olimpiada 91. Fue acusado con su padre de haber hecho moneda falsa. El padre fue preso y murió en la cárcel. Diógenes se llenó de miedo, y se escapó a Atenas. Al llegar a esta ciudad se fue a presentar a Antístenes, que le recibió muy mal, y aun se sirvió de un palo para arrojarle de su casa, pues no quería tener discípulos, y Diógenes deseaba serlo suyo. Diógenes no se desanimó, bajó la cabeza y le dijo; «Dame de palos si quieres, pero nada basta a alejarme de ti.» Antístenes cedió a tanta tenacidad y consintió en enseñarle. ( Biblioteca del pensamiento François Fénelon ) Picar AQUI para seguir leyendo
Escribió una obra monumental, Vidas…de los filósofos más ilustres, conservándose en gran medida en la actualidad. Él había recogido datos, anécdotas, investigando en archivos de la época, consiguió hacer una recopilación de diferentes filósofos y autores interesantes en aquella época.

Diógenes vivía pobremente, como un hombre desterrado de su país y que no recibía auxilios de nadie.
De Diógenes se cuenta que Alejandro Magno, movido por la fama del filósofo, fue a visitarlo en una de las plazas de Corinto y al comprobar su indigencia le dijo: “Soy el rey. Puedo darte todo lo que me pidas”. Diógenes respondió: “Muy bien. Te pido que te marches porque tu sombra me está hurtando el sol”.
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